No estás sola: la campaña de las mascarillas violetas brindará ayuda en los supermercados a mujeres violentadas.

Aunque el problema de la violencia contra la mujer no se reduce, sí se multiplican las iniciativas que luchan por erradicarla. Una de ellas involucra a empresas que capacitan a sus trabajadores sobre señales de alerta frente a mujeres en peligro, y acoge en hogares transitorios a las víctimas.

Para hacer esta nota conversé con una mujer. Pongámosle de nombre Tina. Podría llamarse María, Jimena, Claudia, Katherine. Elija usted un nombre al azar y no hay duda de que encontrará a más de una víctima que responda a él. Pero volvamos a Tina. Tina escapó de casa en medio de la cuarentena –cuando el hogar no es refugio, se huye– porque su esposo la golpeaba. El solo recordar el asunto hace que las lágrimas inunden sus ojos. No nos detendremos en ello, Tina, lo importante es que hoy ese sujeto ya no te hace daño.

Al huir, entonces, se cruzó en su camino Carmela, una mujer que la vio sola y entendió que Tina, con un bebé en la espalda y una niña de cuatro años de la mano, necesitaba ayuda. Las mujeres nos reconocemos. Ambas fueron a la comisaría, pusieron la denuncia por maltrato. Luego Carmela llamó a la línea 100 y esa misma noche Tina llegaba al que es hoy su refugio: la Casa de la Mujer II de la Municipalidad de Lima. En este lugar siete mujeres, todas con uno o más hijos, se recuperan poco a poco de su pasado. Ellas se acompañan en el proceso, mientras aprenden que, definitivamente, no están solas.

Acciones Encadenadas
La Casa de la Mujer no es precisamente un lugar triste. Es más bien un lugar de sanación y de materialización de la consigna “No estás sola”, campaña impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en contra de la violencia a la mujer que se presenta durante el periodo de aislamiento social. La frase, estampada en las mascarillas violetas que usan tanto el personal que trabaja en la casa como sus temporales habitantes, adquiere una dimensión especial cuando se traduce en acciones concretas que, a su vez, son el resultado de una cadena en la que participan la ciudadanía, el Estado y sus autoridades, las organizaciones civiles y la empresa privada.

Jimena Sánchez Barrenechea, Coordinadora del Proyecto de Prevención de la Violencia de Género Contra las Mujeres MIMP-AECID, da cuenta de las cifras que muestran el buen camino de la campaña: son 56 las empresas que hasta el momento se han sumado a la intervención, hay 2.122 establecimientos comerciales que despliegan la campaña físicamente y se estima que se ha alcanzado a 11,5 millones de personas. La alianza entre el Ministerio de la Mujer y PNUD ha logrado capacitar a personal de Farmacias Peruanas en las regiones de Amazonas, La Libertad, Áncash, Junín, Piura, Lima y Arequipa, y hay más de 400 personas capacitadas gracias a las coordinaciones de la intervención en: igualdad de género, prevención de violencia y/o masculinidades. Y, según anuncia Jimena Sánchez, vienen más proyectos de enfoque educativo y comunicacional que buscarán reducir las cifras de violencia que, infortunadamente, aún son alarmantes.

Mediante perifoneo, un grupo de camiones de recojo de residuos y otro tanto de vehículos de Serenazgo de la Municipalidad de Lima difunden información sobre los pasos a seguir para mujeres que se vean involucradas en una situación de violencia. PNUD espera ampliar esta experiencia a los distritos de Villa El Salvador –donde ya trabajan con la comisaría–, La Victoria, Magdalena y San Borja. Y a todos los que quieran sumarse, por supuesto.

Las otras cifras
Lo que tampoco disminuye es el número de llamadas que recibe la línea 100. En marzo se reportaron 14.049 llamadas, según cifras oficiales; y en mayo –mes de lanzamiento de No Estás Sola– se dispararon a 23.644. En julio el número llegó a 26.896.Podríamos decir que la cuarentena disparó las cifras porque la convivencia full day obligatoria supuso el quiebre final para muchas situaciones insostenibles. Eso le pasó a Tina, recordemos. Fue en abril cuando ella agarró a sus hijos, tres mascarillas y salió de casa. Hoy, portando su mascarilla morada, sueña con aprender panadería para encontrar un trabajo que le ayude a sostener a sus hijos cuando vuelva con ellos a su tierra natal, en pocos meses.

Las casas de la mujer de la Municipalidad de Lima funcionan como un refugio temporal. Ya que la mayoría de mujeres violentadas son madres, las casas de la mujer cuentan con espacios para niños. Una tutora los acompaña a aprender y a jugar mientras las madres empiezan su proceso de cura física y emocional en tres etapas: adaptación a la nueva situación; acompañamiento para adquirir herramientas que las preparen para forjarse una nueva vida; y externamiento, o preparación para volver al mundo. Y en esa etapa se encuentra Tina. “Le hemos ayudado a poner la demanda por alimentos y nos hemos comunicado con su familia para que la acoja al salir de aquí”, dice la psicóloga que la acompaña. Además, Tina recibirá acompañamiento en el Centro de Emergencia Mujer de la provincia en la que vivirá. Lo importante, finalmente, es que Tina no está sola.

¿Dónde pedir ayuda?

Línea 100
Servicio gratuito de cobertura nacional a cargo de un equipo que brinda contención emocional, orientación e información en casos de violencia familiar y abuso sexual. Se puede llamar desde cualquier teléfono fijo, público o celular las 24 horas.


Supermercados
Cencosud (Wong y Metro), Tottus y Plaza Vea tendrán, además de material informativo, un módulo especial de información para acoger a víctimas de violencia. Mujeres que estén sufriendo algún tipo de abuso podrán recibir orientación y ayuda de parte del personal del supermercado acercándose a ellos y brindando una clave. Una palabra que pronto se dará a conocer en los afiches informativos que se coloquen en dichas tiendas.

Fuente: Revista Somos de El Comercio
Publicado por: Katherine Subirana Abanto
27 de agosto del 2020

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